martes, 11 de agosto de 2015

OMG: ¡¿¡¿¡¿35 Y TODAVÍA SOLTERA?!?!?!

A través de los años, la sociedad se encarga de inculcar pautas a la gente de cómo vivir su vida y en qué etapas o edades debe hacer las cosas. Se repite tanto esta “teoría de vida”, que queda grabada en el inconsciente colectivo y ya es como una regla establecida que a los 35 años las mujeres deben estar casadas, de lo contrario, se quedó para vestir santos, la dejó el tren, se quedó solterona y la miran como si fuera un triste perrito abandonado en la mitad de la calle. Por esas ridículas estructuras nos regimos las mujeres. Si una mujer en sus treinta y pico tiene su carrera, posgrado, especialización, apartamento, carro y mascota, pero le falta marido, algo seguramente está mal con ella. Ya no la discriminan por raza, religión o estrato social sino por su estado civil… Soltera??? Uhmmm…

Algunas han sido de malas en el amor, otras son muy exigentes y nada les viene bien y están las toderas, las que se le miden al amor a diario y enfrentan lo que se venga, siempre con actitud y buena cara, porque nunca se sabe dónde estará ese otro que les hará sentir mariposas revoloteando en el estómago; el problema es que no logran llegar nunca a la recta final, se quedan en el camino, con las ganas, frustradas. Pero si anteriormente no pudo pescar marido, con los años y las mañas que estos traen, la tarea se va complicando más.

De igual forma, a algunas mujeres no les interesa y no las trasnocha la falta de macho calentando la cama, pero hay otras que sufren la ausencia de pareja, no se sienten completas sin alguien, se sienten desafortunadas porque ya sus amigas se casaron y piensan en hijos, mientras ellas siguen chuleando las citas que tienen que tener para ver si encuentran a ese ser esquivo para presentar como su esposo. Siguen haciendo planes mentales de cómo será su vida de casada, su fiesta de matrimonio, repasan la lista de invitados pues ya con algunos amigos han perdido contacto, obsesionadas con poder tachar en los formularios el cuadrito de estado civil: casada.

Y en esa carrera desenfrenada por alcanzar su principal objetivo: el anillo, empiezan a besuquear y probar cuanto bigotudo panzón aparece, pues un beso no se le niega a nadie y siempre hay que darle una oportunidad a las personas; ¡¡¡aplaudida decisión!!! No es fácil encontrar un compañero y a su edad, ya los "buenos partidos" están agarrados, los solteros que quedan o están felices con su vida o decidieron quedarse con los de su mismo sexo; es como buscar una aguja en un pajar, son como animales en vía de extinción. Estas mujeres, se arman de paciencia mientras esperan que el próximo divorciado entre al mercado del usado o se ensañan tratando de hacer que el donjuán siente cabeza, nada fácil, ¿ah?

Por eso, agotan todas las formas de poder conocer a alguien… Salieron con la mayoría de los compañeros de la oficina, los primos hermanos, segundos y terceros de sus amigas, el tío joven de la excompañera de colegio que se encontró en el supermercado, los amigos de los esposos de sus amigas, el vecino que era medio guevón pero que seguro con los años cambió… Tienen perfil en todas las redes sociales, Tinder es su mano derecha y continuamente están revisando la cantidad de matches que han logrado, y se pasan investigando a sus amigos de Facebook por si encuentran algún guapo, aparentemente soltero, que llame su atención.

Sin importar el cansancio, salen la mayor cantidad de noches, sonriendo a diestra y siniestra en la barra de algún bar, aparentando ser divertidas, simpáticas y no necesitar de un hombre para pasarla bien. Se les acercan y se hacen las difíciles, ya “están muy viejas” para ser regaladas, aunque todos sepamos que es cuestión de minutos para ceder… Siempre tienen manicure y pedicure 10 puntos y la cera inmaculada, pues ya a esas alturas mínimo "la puntica" para que las llamen e inviten a hacer algo otro día.

Sacan a pasear a su mascota (si no tienen, piden prestada) al parque cool donde van muchos solteros en el mismo plan o a ejercitarse o a jugar frisbee. Un encuentro casual siempre puede estar a la orden del día. Se inscriben en diferentes clases y grupos, yoga, crossfit, pastelería, pintura, patinaje, tentadas a ir a uno de AA para encontrar un alma perdida a la cual cobijar. Y como no está de más, acuden a lugares esotéricos a darse baños para el amor, para quitarse la mala energía que las persigue, rezos para atraer al que les gusta, se dejan pegar con ramas y si es 100% seguro, se animarían a hacer algún peregrinaje con tal de casarse cuanto antes, pues sino funciona prefieren ser divorciadas a eternamente solteras.

Están cansadas de ir siempre solas a los eventos o con uno nuevo a cada reunión. Necesitan un compañero estable para aniquilar los malos chistes que las tienen como objetivo. Tener ellas también con quién criticar a los babosos de los maridos de sus amigas o a la nueva novia de su hermano, que llevan dos meses saliendo pero ya se van a convivir. Necesitan dejar de ser el número 3, 5, 7, 9… Todos en parejas y ellas solas.

Y si logran cazar algún macho que medio les guste, se adaptan a él para engancharlo del todo… Si su conquista corre, ellas empiezan a correr maratones alrededor del mundo, si al caballero le gusta montar moto, ellas ya tienen el casco, la chaqueta y el chaleco que se necesita para acompañarlo. Si el tipo es piloto, su canción favorita es Vuela, vuela, si le gusta escalar, ellas ya tiene una piedra con su nombre. Si al nuevo pretendiente le fascina la comida italiana, ellas hacen la mejor pasta rellena del continente y tiran unas cuantas palabras en italiano… Después se irán cayendo las caretas, lo importante es agarrarlo.

En su continua lucha por encajar con alguien, se olvidan de lo que realmente quieren de un hombre pues se convierten en lo que el hombre busca o quiere de ellas. Como si tener un hombre a su lado las hiciera mejores seres humanos, como si ese anillo les asegurara el amor, la tranquilidad y la seguridad. No ven la hora de sacar pecho, natural o postizo, y presentar a su marido en público, y si el trabajo del susodicho tiene alguna palabra en inglés, coronó, está con Fulanito de tal, CEO de whatyurfrey… Todo un trofeo, una medalla a la perseverancia…

Así que chicas, ¿cuántos años lleva ese San Antonio de la mesa de noche puesto de cabeza? Si ya superó el año y no ha traído novio, enderécenlo, capaz que no era yogui y le dio una trombosis y por eso no han surgido efecto sus súplicas…

martes, 10 de septiembre de 2013

EL CAGAZO DE VOLAR

No me gustan los aviones y no me gusta volar. Viajar me produce estrés, preocupación y creo que envejezco un poco con cada vuelo. Es un sentimiento que se va acrecentando con los años y más aún con la maternidad, siempre que tengo que desplazarme por el aire siento que será mi última vez, que de esa no me salvo...

La idea de volar me genera muchos nervios. Antes me parecía imposible que algo me pudiera pasar, ahora no. Llegó una bomba en un avión de Avianca en 1989, pasó el accidente de American Airlines en 1995 en el cual perdí a una de mis mejores amigas, y bummmm: estalló el 11 de septiembre, paradójicamente vuelo ese mismo día. Y me di cuenta que aunque me digan que volar es más seguro que viajar en carro, siempre está la posibilidad de que algo pase... Si, yo sé, como la vida misma, pero la impotencia que siento en un avión no la siento en los otros medios de transporte.

Si se retrasa el vuelo pienso que es por algún problema técnico. Si oigo ruidos, empiezo a enloquecerme y le miro la cara a las azafatas a ver si puedo descifrar algo. Si veo a algún pasajero con actitud sospechosa, empiezo a rezar y no le quito el ojo de encima en todo el vuelo. Y si se mueve... Ya se imaginarán cómo me pongo, rezo mentalmente para no asustar a Martina, puteo y vuelvo a rogar por una oportunidad para seguir viviendo.

Nunca me he drogado para viajar, siempre que he tenido la intención de hacerlo llego con la pastillita intacta. No se porqué pero pienso que si hay una emergencia y tengo algún chance de salvarme puedo perderlo por estar medio boba, medio grogui, y me olvido del asunto. El alcohol alguna vez me dio una mano pero arriba pega muy duro y con hija ya no lo logro, después aterrizo y me la quitan por irresponsable!!!

Así que a pocas horas de montarme en un aparato de esos para emprender lo que será mi viaje más largo en avión con Martina, estoy casi que literalmente "cagada del susto". Llevo una semana con palpitaciones, con malestar no sé si es en la boca del estómago o algo por allá en mis entrañas, pesadillas, contracturas musculares y lo más seguro es que llegue a mi destino con un fuego en la boca que me acompañará todas las vacaciones, fabuloso, ¿ah? No sigo porque de sólo escribirlo se me potenció el susto y estoy que llamo a cancelar. Mejor me voy a repasar lo que haría si sucede x o y cosa y súper Olga tiene que tomar las riendas y controlar la situación.

jueves, 22 de agosto de 2013

EN LAS GARRAS DE DEXTER

Caí rendida a los pies del famoso asesino en serie, me devoro los capítulos, uno tras otro sin descanso; no tiendo la cama, no arreglo la cocina y tampoco guardo la ropa por estar pegada a él y a sus andanzas. Ya llegué a la última temporada y la única razón por la que saco tiempo para contarlo es porque el episodio que sigue se demora eternidades en bajar. Estoy ansiosa, nerviosa, emocionada, aterrada y triste, lo admito, la tristeza de saber que ya pronto no lo volveré a ver me tiene cabizbaja, deprimida… Estas series no debían acabarse nunca, pero el tema se agota.

Los que no la han visto, ¿qué esperan? Es la historia de un forense especializado en análisis de salpicaduras de sangre de la Policía de Miami, quien también es un sicópata, un asesino serial, encargado de deshacerse de la basura criminal que habita las calles de la ciudad ya que la justicia no puede. Wowwww. Michael C. Hall y su carita al principio no me convencían, es muy por el estilo de Matt Damon que cero me gusta, pero con el pasar del tiempo me fue comprando y ahora soy toda suya, que me perdone mi marido, pero esa miradita de malo y que uno sabe que algo se trae, es sexy.

Hay noches en que sueño con él, nada erótico, sexual o por el estilo, simplemente soy su amiga, su confidente y lo ayudo, mejor dicho, lo oigo y le doy un par de consejos. Yo que en mi vida sólo he matado intencionalmente a un pato cuando era pequeña, yo que de adulta he tenido ganas locas de eliminar a varios perros, pero que se queda en eso, en ganas, yo que soy muy buena, yo, yo, yo soy SU amiga. No quiero decir que Dexter haya despertado mi lado criminal pero lo aplaudo, lo admiro y en la vida real lo quisiera tener de mi lado, en mi parche, compartiendo un par de cervezas… Hasta mi lima le prestaría, mi preciada lima, mi arma, tal vez la podría incorporar en su “kit de limpieza”, él si me podría enseñar a defenderme con ella.

Cada que veo en los noticieros, periódicos e Internet las atrocidades cometidas por violadores, asesinos, pedófilos, guerrilleros y malandros en general, y en su mayoría reincidentes, constato que la justicia está coja, que faltan leyes fuertes, que la pena de muerte y la cadena perpetua debían aplicarse con mano dura en todo el mundo, que a veces estamos solos, que somos vulnerables a cualquier ataque… Pero si todas las ciudades tuvieran aunque sea un Dexter en sus filas aplicando el Código de Harry, la Ley del Talión, podríamos respirar más tranquilos… Puede que suene cruel, el mundo es cruel, somos simplemente víctimas de mucho enfermo suelto… Necesitamos a Dexter. ¡Que viva DEXTER! ¿Quién me regala una D?...

miércoles, 31 de julio de 2013

LA LORA DE LOS "WORD GAMES"

El error en las medallas de los juegos mundiales fue y sigue siendo noticia. Para los que no saben, en vez de decir “World” (mundo), dice “Word” (palabra). Es un error vergonzoso, de esos que uno sólo puede decir: trágame tierra… y ¡¡¡entera por favor!!! Puede ser sólo una L, pero esa letra cambia todo el sentido de "World Games". Y la falta de esa letra ha sido motivo de burlas, chistes, resentimientos y peleas. Con toda la razón.

No se trata de criticar ni quitarle importancia al maravilloso evento que por estos días cubre de alegría mi tierra, los que lo están viviendo saben que es algo increíble y muy bien "jalao", sea o no valorado por el resto del país y los canales nacionales. Pero es que es inaudito que esto pase y que nadie haya dicho nada antes de empezar a repartir oro, plata y bronce a diestra y siniestra.

Yo llevo 3 semanas sin ver TV, desconectada, y me enteré de este hecho gracias a Facebook y el alboroto de mis amigos. Unos se burlaban, otros atacaban destacando el evento y empezó una guerra llena de pendejadas que no vienen al caso. Es un error nefasto y horripilante. Esas cosas simplemente no pueden pasar. ¿De quién es la culpa?, ¿dónde las hicieron?, ¿quién se comió la L?, ¿importa? Claro que sí. Dicen que mandaron el boceto bien pero que cuando el proveedor las entregó no se dieron cuenta… A ver… ¿Acaso las revisó el único pelagato que no hablaba inglés?, ¿sólo una persona tuvo acceso a las medallas? Otros dicen que ni siquiera las revisaron, ridículo. Sea de quien sea la culpa, lo cierto es que gracias a ese errorcito fuimos el hazmerreír de la semana y con gran despliegue. Suficiente tenemos oyendo “hubieron tantas medallas”, “habían participantes de…”, para rematar con esta perlita, ¿no creen?

Si las corrigen está bien, es lo mínimo que pueden hacer pero nunca se olvidará este error tan garrafal. Tampoco sirve empezar debates de colombianidad ni regionalismos. Si se percataron en su momento, mejor le hubieran dado a los ganadores un bono para reclamar un champús y un aborrajado pues barriga llena, corazón contento, como con la medalla.

viernes, 6 de julio de 2012

TODOS CONTRA LA AZCÁRATE

Estos últimos días causó gran revuelo la columna escrita por Alejandra Azcárate titulada “Las 7 ventajas de la gordura”, la cual ha sido boicoteada en las redes sociales y duramente criticada. Simplemente ofensiva y desubicada, como se dice vulgarmente, mió fuera del tiesto. Se nota que nunca en su vida sufrió de sobrepeso o ha tenido amigas cercanas o gente querida que haya padecido de este mal, de esta enfermedad, sino se expresaría de otra forma o trataría el tema con más delicadeza.

Aunque si practicamos la libertad de expresión ella puede burlarse de los gordos o de quien le de la gana en su espacio. Desafortunadamente, escogió un tema sensible para la mayoría, creyó escribir algo light y gracioso pero no fue así. La gente está furiosa. Pero el problema para mi es más del medio que lo publicó. Leí columnas como la de María Camila Vera: “Soy un sofá muy rico”, la de Andrés Mora: “Cuando una ofensa se vuelve de peso”, la de Virginia Mayer: “Otra gorda indignada” o la de Soltérica Ibérica: “Mi respuesta a la columna de Alejandra Azcárate”, todas grandes refutaciones que expresan el sentir personal, la incomidad ante el tema tratado y el trato del tema, lo mismo que hizo la protagonista del escándalo, quien tal vez sea cacomorfóbica y el problema sea suyo.

Les hablo en primera persona porque lo he vivido, mejor dicho, lo estoy viviendo. Nací flaca y casi toda mi infancia gocé de un peso normal. Cuando tenía como 11 años me dio glomerulonefritis. Un día amanecí inflada, literalmente hablando, parecía con la mirada china que estaba de moda en aquella época. Fui al médico y me diagnosticó esa enfermedad de los riñones. Retenía líquidos y parecía un globo, fatal. Y así viví aproximadamente 5 años, obesa. Fui a un sicólogo (pues para completar me arrancaba el pelo y tenía una calva tenaz) y no me ayudó en lo más mínimo, solo me recordaba lo gorda que era. A los 16 años todo volvió a su curso normal, me adelgacé naturalmente.

No fue fácil pero salí adelante. Creo que gracias a ese problema desarrollé una personalidad fuerte y un gran sentido del humor, aprendí a reírme de mi misma y a que no me importara lo que pensara o dijera la gente. Fui feliz, tuve novios, me vestía bien (en esa época era más fácil conseguir ropa grande de marca o a la moda, amaba los pantalones y jeans Z. Cavaricci que hormaban de maravilla), hice a mis mejores amigas y ya entrada en gastos, comí a diestra y siniestra. Me estresaba y me molestaba estar gorda pero no hacía mayor cosa para evitarlo. La enfermedad desató mi voraz apetito.

Los años siguientes fueron normales, me subía un par de kilos pero los bajaba sin esfuerzo. Después de casarme, en el 2008, me volví a engordar. Solo en ese año aumenté como 8 kilos. Ojalá pudiera echarle la culpa a mi hipotiroidismo pero no, me engordé por gula, porque me fascina comer y puras porquerías como les he contado, y tomar. Me embaracé con 12 kilos de más y subí otros 28 mientras acunaba a Martina en la panza. Así que terminé con un exceso de 40 kilos, exagerado ¿ah?, yo sé… En este momento tengo que bajar unos 15 kilos para quedar bien, no raquítica ni pegada del hueso que creo que nunca estaré, pero para sentirme bien conmigo misma.

Conclusión estoy gorda o mejor dicho, soy gorda. Y no, no tiene ninguna ventaja estar así. Difiero de la Azcárate pues no he podido encontrarle el lado amable y uno no puede hablar sin conocimiento de causa. Yo lo he vivido en dos etapas completamente diferentes de mi vida y puedo contestar sus afirmaciones, sin ahondar porque no vale la pena y tampoco lo va a leer, que:

1. Se piensa mucho a la hora de comer. Yo sé que la pizza, las papas fritas o cualquier plato en exceso me va a seguir acumulando grasa, pero el deseo y la ansiedad son más grandes. Después llega la culpa.
2. Es difícil encontrar ropa, sobre todo en Latinoamérica pues cada vez las tallas vienen más pequeñas o simplemente no existen. Si uno es talla 10 – 12 en USA acá no se entra ni en la 18. Es muy triste que las marcas no piensen en la otra parte del mercado que dejan por fuera.
3. El hombre que es caballero lo es con una mujer gorda, flaca, fea, bonita, joven o vieja. Y hay algunos a los que les gustan las mujeres rellenitas y les dicen piropos igual de obscenos que a las buenonas.
4. Mis amigas han sido siempre las mismas. El respeto se tiene por la amistad misma no porque lo vean a uno como una amenaza.
5. El sexo estando gordo no desinhibe, cohíbe. Si uno no se siente cómodo con uno mismo no es fácil empelotarse delante de otra persona.
6. Ojalá pudiera pavonearme en chingue como si nada. ¡Gracias a Dios existen los pareos! Y me demoro comprando ropa precisamente porque no me siento para salir en ombliguera y hot pants, busco cosas sueltas, largas, que ayuden a mi aspecto físico y no que me ridiculicen.
7. Los tratamientos los he probado casi todos… Vacunterapia, Endermologie, vendas frías… Uno siempre quiere estar mejor, sentirse bien. Creo que uno gordo nunca está conforme por más que parezca estarlo.

Así que no hay ventajas de ninguna índole. Acá en Argentina hay un reality que se llama "Cuestión de peso" para personas con problemas serios de obesidad y es muy triste ver cómo sufren, lo aislados que viven en la sociedad, los maltratos de los que son víctimas a diario, los conflictos familiares y personales por los que atraviesan… Algunos nunca han podido ir a cine porque no caben en los asientos… Y aunque la mayoría son obesos desde una temprana edad, sueñan con alcanzar un mejor nivel de vida, sueñan con enamorarse y tener hijos, sueñan con poderse vestir con lo que quieren y no con lo que les toca, ojalá pudiera verlo. Porque la obesidad es una enfermedad, no está bueno burlarse de ella.

jueves, 31 de mayo de 2012

¿POR QUÉ DIABLOS TODO LO RICO ENGORDA?

La eterna pregunta que nos hacemos los golosos empedernidos sin obtener respuesta alguna, sin alguien que de la cara y se haga cargo de la mala distribución de las calorías en la comida. Y si no engorda, que sería un milagro, es malo para la salud o produce alguna vaina rara en el organismo, pero hoy en día uno no puede disfrutar algo sin darse golpes de pecho. No hay una entidad ante la cual quejarse o a la cual pedirle alguna reforma, un buzón de opiniones para exigir un cambio, así es y así nos tocó.

¿Por qué no engorda la manzana, la papaya, el tomate, la lechuga y la espinaca?, ¿por qué el brócoli, la coliflor y el pescado no son dañinos para la salud? ¿A quién se le ocurrió repartir las calorías así de mal?, ¿acaso a un enemigo de la raza humana? No me queda claro y nunca voy a entenderlo y muchos menos a compartirlo. Simplemente me gustaría que llegue el día en que se inventen una dieta a base de pizza, papas, chocolate y cerveza.

No me gustan las verduras ni las frutas y la carne, el pollo y el pescado me aburren; así que la pasta, el pan, la papa (de paquete, frita, en puré, al horno, de paseo, cualquiera) y el chocolate ocupan el primer lugar en mi base alimenticia. Todo mal. Por eso me cuesta hacer dieta. Y si a eso le sumamos mi odio por la cocina: moñona!!! Además, antes tenía voluntad (y no tenía marido!!!) y hacía dieta juiciosa y adelgazaba lo que necesitaba sin mayor esfuerzo, pero después de los 30 todo se complicó y me cuesta empezar y durar, tanto como bajar los kilos de más. A veces creo que la única solución sería internarme en una clínica para gorditos con camisa de fuerza para no comer, para no tentarme…

Es como si este exceso no quisiera abandonarme, como si esos “kilitos” estuvieran a gusto viviendo conmigo (soy un buen vividero), como si ya tuviéramos un vínculo especial y les doliera decir adiós. Me tienen poseída. Pero yo quiero desalojarlos de una forma rápida, efectiva, segura y sin molestias ni sacrificios. Me cansé, ya dije basta, no me gusta ser la gordita del parche, no me gusta no tener que ponerme, no me gusta sentirme fea y que todo se me vea mal; no me gusta estar gorda, punto. Eso si, tampoco me gusta hacer ejercicio y mucho menos privarme de la comida que tanto disfruto.

Pero la vida no es fácil, a veces toca guerrearla, embestirla y torearla. Así que empecé la batalla para quitarme de encima estos 15 kilos molestos, indeseables, desagradables… Que Dios, la vida social, la ansiedad y los antojos me ayuden. Llevo un día y ya estoy temblorosa, pero esta vez espero que si sea en serio (es fácilmente la veinteava vez que empiezo dieta en el 2012) y no sabotearme a mi misma, no seguir aplazando esta lucha y salir vencedora. Si no lo logro, que me encierren y me cosan la boca.

martes, 17 de abril de 2012

¡OH! Y AHORA, ¿QUIÉN PODRÁ AYUDARME?

Y que no sea el Chapulín Colorado porque más astucia tengo yo y si me da una mano, seguro me terminaría de enredar la vida. Aunque si me pega un porrazo en la cabeza con el chipote chillón me podría reacomodar un par de ideas y ajustar uno que otro tornillo.

No sé si necesite hacer terapia o acudir a un guía espiritual, leerme las cartas, hacerme un baño o simplemente madurar. Parezco otra vez terminando el colegio, viendo qué hacer con mi vida y sin saber qué estudiar (lo único que tenía claro en aquel momento era que me quería ir a Bogotá para vivir sola y empezar a disfrutar la vida loca). Ahora estoy igual, no estoy segura si quiero trabajar y dejar a Martina o si quiero seguir siendo mamá 24/7. O si tal vez prefiero montar un negocio y empezar a escribir mi primer libro, no sé qué me gustaría hacer… Hoy, solo sé que nada sé.

Antes de quedar embarazada busqué trabajo un poco más de un año y no encontré nada. Maldije y putié. Llegó Martina y cuidarla y estar con ella fue más que suficiente, todo un trabajo. Ya tiene 16 meses y creía estar preparada para empezar una nueva etapa, preparada para reincorporarme al mundo laboral, preparada para independizarme y dejarla volar. La metí a un jardín 3 horas por las tardes (el primer día agüé ojo y todo), empecé la búsqueda y han aparecido un par de oportunidades. Y ahora, que lo veo posible, me pande el cúnico.

Todo sería más fácil si estuviera en mi tierra, si tuviera a mi familia cerca, si mi mamá o mi hermana me dieran una mano… Eso de dejar a Martina todo el día con una niñera no me va, no soporto la idea. Por más que me queje del giro que ha dado mi vida y del poco tiempo que tengo para mí, no cambio por nada estos meses que he vivido para y por ella, con ella. Si tan solo pudiera darle una pastilla de chiquitolina para cargarla en el bolsillo o en la mochila y llevarla a todo lado conmigo… ¡ya tendría la solución!

Una posible opción laboral es un trabajo desde la casa, me vendría bien. Es un proyecto interesante, haciendo algo que nunca he hecho y me gusta la idea. Un sueldo aceptable y con posibilidades de mejorar. El único problema es que a largo plazo (la verdad me parece cercano) exige viajar, uopsss… Dejar a Martina varios días y montar en avión… Odio los aviones, siempre creo que se me van a caer y sufro antes, durante y después… Ida y regreso, posibilidad de caída, tanatofobia… No sé si me convenga, no quiero viajar porque no me quiero morir en un avión y menos sola!!! Suena egoísta pero cuando viajo con mi marido y mi hija lo hago más tranquila.

La segunda opción es un trabajo regular, no he tenido la entrevista y no sé si pagan bien, pero me imagino que será como muchos que podré encontrar: ir de lunes a viernes, en un horario X, con tantos pesos mensuales. Y hacer lo que hace la gente normal (¿seré anormal?): conseguir niñera para dejar a Martina y dedicarme a trabajar. Volver del trabajo y aprovechar esos pocos minutos con ella antes de que se duerma.

¿Qué hago?, ¿qué quiero hacer? No sé, simplemente no sé. Tal vez suena ridículo pero de verdad no sé qué quiero hacer con mi vida, no quiero dejar pasar ninguna oportunidad, ni laboral ni maternal; no sé qué me conviene, no sé qué necesito… Espero que el destino me de una señal hoy, tengo que decidirme cuanto antes. Quisiera tener unas antenitas de vinil para detectar el peligro y así quedarme con lo seguro, tener la certeza de que tomé la mejor decisión, o me conformaría también con una bola de cristal para ver el futuro y verme en 6 meses… Pero como ambas son imposibles, mejor que venga el Chapulín y me de ese chipotazo en la cabeza pero para dejarme grogui y parar de pensar.