viernes, 2 de octubre de 2015

SENTIDO COMÚN DE MADRE


Desde que el test casero da positivo, el embarazo y la maternidad se vienen encima en un abrir y cerrar de ojos, y empieza un nuevo mundo a apoderarse de nosotras, las mujeres… Y por ahí derecho, todos los dedos a señalarnos y a juzgarnos sin misericordia… Se convierte uno en un conejillo de indias, expuesto a todas las críticas del círculo cercano y lejano, pues la tecnología así lo permite... Nadie se escapa, es un callejón sin salida. La madre, la suegra, las amigas, las enemigas, las ligeramente conocidas, las que ni siquiera han sido mamás y hasta el computador/la computadora (acá es femenino), se sienten con el poder de señalarnos lo mal que estamos haciendo las cosas, el fracaso que seremos como madres si seguimos actuando así…

Si uno prefiere la cesárea al parto natural, terrible, por algo la naturaleza lo quiere así. Allá ella, yo preferí otra cosa. Obviamente muchas madres me miraron con “cara de traste” por mi decisión, pero me hizo feliz y esa era mi intención. La importancia de la amamantada en el desarrollo del bebé, del vínculo y todo lo positivo que es dar teta, no lo discuto y fue mi intención, pero mi Amigo de arriba me castigó por gula y mula (subí 33 Kg en el embarazo y los iba a perder amamantando) y no me salió una gota, así que Martina creció con leche de caja y por ahí anda revoloteando lo más de bien.

Y empiezan los listados y las dudas a invadir la vida familiar. Las cosas que hay que hacer si se levanta llorando en las noches, cómo hacer para tener un hijo saludable, qué hacer para quitarle el chupo, ¿colecho o no colecho?, el daño que causan los padres conductistas (ahora ni castigar podemos), cómo lograr que compartan, las 10 cosas que jamás se les debe decir, cuándo es el momento perfecto para encargar el segundo hijo, cómo entrenarlo para dejar el pañal, reglas a seguir si se quiere tener un hijo exitoso, lo que se debe hacer para evitar tener un hijo malcriado… Ahora hasta se han inventado nuevas formas para preguntar sin preguntar, para decir sin decir, para hacer sin hacer y un millón y medio más de cosas que nos saturan y nos ponen en el banquillo a diario; cosas simples que uno puede ir descubriendo en el recorrido de este hermoso y tortuoso camino, sin tanta guía, sin tanta presión, siendo y dejando ser…

Admito que el único consejo que he tratado de seguir con mi hija, es el de no obligarla a saludar de beso o abrazo a todo el mundo (leí que al hacerlo, sienten que no tienen control sobre su cuerpo y por eso pueden ser más vulnerables a los abusos… Toda una teoría que me pareció coherente). Con que diga hola y sonría, me basta, que sea más expresiva con quien ella quiera. Ah, y la compartida de sus cosas con niños que no conoce, que nunca ha visto en su corta vida y que la angustia, tampoco me enloquece; los adultos no vamos prestándole el computador, el celular o cualquier objeto de nuestra pertenencia a alguien que se sienta cerca nuestro en un café o en un parque, entonces ¿por qué obligarlos?, ¿por qué no esperar que ellos solos rompan el hielo, vayan aflojando y decidan si quieren compartirlo?

Yo no soy ejemplo de nada. A Martina, mi hija de cuatro años y medio, le quité el chupo a los tres, todavía toma tete/mamadera por las mañanas y las noches, duerme con pañal, le doy la comida, le lavo los dientes y otros detalles que para muchos debimos haber dejado de hacer hace tiempo; pero yo lejos de sentirme culpable, me siento… normal… tranquila… No veo porqué el afán de que hagan todo rápido, yo prefiero que disfrute de esos pequeños placeres de la vida… Y también nos ha ido bien con otras. Durmió de corrido toda la noche desde los 3 meses (y duerme mínimo 9 horas), nunca se pasó a nuestra cama (le fascina dormir en la suya), se duerme siempre sola, no come moco, come verduras, no toma gaseosas, es curiosa, avispada…

Y la vida se va volviendo un entrenamiento y una competencia, empiezan las odiosas comparaciones… “mi hijo a los tantos años hizo esto, ¿el tuyo?”. Y como las amigas, en su mayoría, están en la mismas, entonces invadimos las redes con links de consejos, pruebas, listas y todo el mundo sabe qué es lo mejor para nuestros hijos, lo que más les conviene, como si los hubieran parido, como si hubieran convivido con ellos toda su vida… Y nos estresamos en esta eterna maratón de la maternidad, nos preocupamos, investigamos cualquier cosa que nos parezca “anormal” y hasta llegamos a evaluar llevarlos a psicólogos, psicopedagogos, psicoterapeutas o algún psico que nos ayude a “enderezarlos”, cuando la mayoría de cambios hacen parte del proceso.

Ser mamá no es nada fácil, no hay una única fórmula que nos funcione a la mayoría. Los niños son todos diferentes y vienen sin instrucciones personales, las generales están en Google. Nos toca ir descubriendo de la mano de ellos lo que nos funciona y lo que no. Hay saturación de información y vamos por la vida absorbiéndola como esponjas y poniéndonos límites muy altos e inalcanzables. Hace mucho dejé de procesar tanta lora, busco lo puntual y trato de relajarme. Sería ideal volver a lo básico, la ley del descarte, la prueba y el error, el instinto maternal... Así que antes de criticarme, piénsenlo dos veces, primero porque no me importa, y segundo, porque seguro también tengo muchas cosas que decirles sobre su labor y no las querrán oír… Ahora trato de no juzgar y dar consejos si me lo piden, cada uno lleva su propia cruz de crianza. Seamos cómplices y démonos una mano. Oigamos sin reprochar, opinemos sin lastimar. Saquemos el sexto sentido, el tacto, el olfato y cuantos sentidos más sean necesarios para hacernos la vida más fácil y poder disfrutar la maternidad.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

EL DÍA MÁS FELIZ DE MI VIDA


Hoy, hace 16 años exactamente, el 16 de septiembre de 1999, volvió mi papá. Volvió es un decir, lo entregaron, lo devolvieron, lo LIBERARON, después de 13 meses de cautiverio, después de estar alejado de su familia, viviendo en el monte, a la intemperie; después de haberse perdido cumpleaños, navidad, el grado universitario de su hijo y mil cosas más. Por eso hoy celebro la vida, hace 16 años revivimos como familia, brindamos, nos abrazamos, y las lágrimas y el dolor se convirtieron en risas y alegría, lo teníamos de nuevo con nosotros, más flaco y acabado pero vivo, y eso era lo que importaba. Fuimos afortunados, otros secuestrados nunca regresan.

El 25 de agosto de 1998 lo privó de su libertad la guerrilla, el ELN, y ese día cambió nuestra vida. Fueron 13 meses de ausencia, incertidumbre, miedo, ansiedad, impotencia, estrés; noches de insomnio, de planteos e interrogantes, noches eternas… Cada integrante de la familia lo vivió de manera diferente pero siempre con dolor, mucho dolor…

Esta amarga experiencia me lleva a pensar como lo hago hoy en día, y aunque al igual que todo los colombianos anhelo la paz y me encantaría que los famosos diálogos tuvieran un final feliz y tener un país libre de guerrilla, de violencia, de miedo; exijo justicia, justicia por mi papá, por mi familia, por los millones de secuestrados (los muertos en cautiverio y los que regresaron vivos) que hemos tenido en todos estos años y sus familias, justicia por los miembros de la policía y del ejército muertos en combate o atacados simplemente por ser uniformados, justicia por los miles de niños que conocieron a sus padres en fotos, justicia por todos los que de alguna manera han sido víctimas de este flagelo.

La guerrilla (FARC, ELN) no detiene sus agresiones, sigue secuestrando, sigue poniendo bombas, sigue atacando indiscriminadamente por todo lado, dejando policías, soldados y civiles (sin importar que sean menores) heridos, muertos; mientras “los pluma blanca” de estos grupos insurgentes se pasean a sus anchas por La Habana, felices, plácidos, sonriendo, tomando ron y fumando habanos, y sus hijos en Europa estudiando en las mejores universidades y teniendo vidas de millonarios, ¿y el pueblo? Sufre y vive atemorizado. Así, sabrosa la vida…

No escribo como politóloga ni experta en el tema, estoy lejos de serlo, simplemente lo hago como una colombiana más a la que le duele el país, a la que le ha tocado vivir los atropellos de estos hampones, asesinos, extorsionistas, manipuladores, violadores, ladrones… Y aunque de cierta forma logré perdonar, nunca podré olvidar y por eso me aterra que estos criminales se salgan con la suya, que no reciban su merecido castigo. Los actos tienen consecuencias, y un ser pensante y consciente no va por la vida haciendo daño a diestra y siniestra porque sabe que tiene que pagar, tarde o temprano, su error. Obvio que apoyo la reinserción social, que se les brinden oportunidades laborales, carro, casa y beca si quieren, pero de ahí a tenerlos en el gobierno de senadores, congresistas o cualquiera de esos curules para que sigan robando y pisoteando a mi gente, hay mucho trecho. Que paguen como cualquier persona con cárcel, que sean castigados por el mal que han hecho y después si que apliquen para lo que quieran.

Es como si los asesinos, ladrones y malandros callejeros se unen, montan algún grupo o sindicato y se comprometen a dejar de hacer lo que vienen haciendo, siempre y cuando les borren el prontuario delictivo y los dejen seguir sus vidas como si nada; total ya los muertos, muertos están, lo robado se lo gastaron y el mal está hecho. La justicia divina no nos soluciona nada, es ahora que tienen que retribuirle a la sociedad tanto daño causado.

Hace 16 años fue el día más feliz de mi vida, volví a sentir a mi papá, volví a verlo reír, volvimos a ser una familia completa y hoy puedo disfrutar de su presencia y mi hija pudo conocer a su abuelo, pero es muy triste ver que no hemos avanzado en nada, que esta gente sigue inmune, burlándose de todo un país y que nuestro presidente haga parte de este circo. ¿Quién nos devuelve a nosotros el dinero pagado por la liberación, los meses perdidos, la ausencia de tantos momentos, el desgaste emocional? Nadie. Sigo sonriendo porque gracias a Dios no voté por este señor y porque mi SEÑOR padre (este si con mayúscula sostenida) duerme plácidamente en su cama y atrás quedaron los días de “cambuches” en el monte, pasando frío, hambre y conviviendo con encapuchados que tenían la orden de matarlo si trataba de recuperar su libertad.

martes, 1 de septiembre de 2015

EL LUJO DE VOLAR

A muchos les habrá pasado lo mismo que a mí ayer cuando salió al ruedo la famosa promoción de Avianca. Me emocioné, casi hasta las lágrimas, cuando leí en El Tiempo digital:
Avianca, en alianza con el Gobierno, anuncia descuentos de hasta 50 %
La campaña, dirigida a turistas extranjeros y nacionales, busca impulsar el turismo en el país.
Y El Espectador también titulaba:
Lo dice Fabio Villegas, presidente de Avianca
“Venir a Colombia es ahora 40% más barato”: presidente de Avianca
La aerolínea y Procolombia esperan atraer a unos 50.000 turistas internacionales a raíz de la reducción en el precio de los tiquetes.


Sonreí. Me sentí victoriosa. Siquiera esperé hasta septiembre para sacar los tiquetes… Aunque al leer el artículo completo había excepciones y aclaraba descuentos solo para temporada baja (que por lo visto ya no existe), igual me entusiasmé con la idea, y como siempre he preferido viajar por Avianca y apoyar nuestra aerolínea; decidí esperar hasta las 2:00 a.m., hora argentina, a que salieran las flamantes promociones y poder visitar mi tierra a precios lógicos y razonables.

Desde principios de agosto he estado buscando tiquetes Buenos Aires – Cali – Buenos Aires para viajar con Martina, mi hija, y combinando idas y venidas y haciendo maromas ciberespaciales, ambos tiquetes me salen en U$2527,51 dólares (U$1465,31 adulto y U$1062,20 menor)… Uno no sabe si reír o llorar con esos precios… Así que ansiosa y esperanzada aguardé, como un animal hambriento a su presa, a que apareciera el link que me llevaría a Colombia, segura de que con tanta oferta se abriría un nuevo abanico de posibilidades….

Pero para mi sorpresa, ya no me salen a U$2527,51 sino a U$2328,65… wowwww, ¡¡¡un aplauso para Avianca!!!! Y nada de Ejecutiva, esos exorbitantes precios son para clase turista, gallinero, donde te cobran por llegar con las piernas entumidas/entumecidas, tortícolis y culis por ahí derecho y hambre!!! Y para la supuesta temporada baja pasa igual, los precios son casi exactos a los que había visto el mes pasado. Dice en la web de Avianca y en los mails que te llegan: Argentina desde U$625 y buscando del 5 de septiembre al 20 que se supone que funciona la imperdible promoción, el pasaje del adulto sale a U$1421, 96 (U$40 de diferencia con temporada alta).

Que alguien me explique cómo funcionan estas promociones, qué hay que hacer, dónde hay que llamar, qué rifa compro, a quién me charlo… Estoy segura que fui de las primeras en visitar la página y ya venenoso todo. O seaaaaa, estamos en el mismo continente, no hay charco que cruzar, son 6 horas, el avión de Lima a Cali es cualquiera, ¡¡¡hasta el mismo idioma!!!

Y para rematar, no es que se paga más y se obtiene más, cada vez hay que viajar más ligero de equipaje, pásese 500 gramos del peso reglamentario y le toca abrir maletas en el aeropuerto para dejar el café, las arepitas, el manjarblanco y el guaro o los alfajores y el fernet!!! Con estos precios, mínimo todos debíamos tener acceso a las famosas salas VIP y comer y beber desaforadamente para amortiguar el golpe y estar relajados por si se retrasa el vuelo. Yo no tengo ninguna tarjeta, ni diamond, ni gold, ni nada de eso, la simple Avianca Plus (por eso cuando viajo no pongo que estoy en la sala VIP de X aeropuerto, jojojo) que ni las millas sirven porque para usarlas en este trayecto, el viaje de 6 horas sale en 20.

Si esa es la forma en que Avianca, ProColombia y el Fondo Nacional de Turismo (Fontur) buscan promover al país como destino turístico nacional e internacional, están jodidos!!! Está bien que ver a la familia no tiene precio pero tienen huevo y gigante!!! Ahora estoy indignada, triste e histérica!!! Es una publicidad engañosa y he perdido tiempo, sueño e ilusiones en el camino. No están acercando ni a los turistas a Colombia ni a los que vivimos afuera a nuestras familias. Nos dejan “vaciados” y ni a una novenita bailable vamos a poder invitar cuando lleguemos.

El “Realismo Mágico” del que hablan se debe referir a que toca hacer magia o volverse “mágico” (en una época en Colombia se le decía así a los mafiosos, narcotraficantes, traquetos) para llegar hasta allá, y nuestra realidad actual es tan triste que por ir, debían encimar un vuelo nacional por cada internacional comprado. El único riesgo es que toque quedarse por que no hay cómo pagar el tiquete de regreso.

martes, 25 de agosto de 2015

LA "MEADA" FEMENINA Y EL ASIENTO


Para empezar, aclaremos que el inodoro común, el de nuestras casas, tiene la taza, la tapa y el asiento. Este último, el protagonista del escrito, es el borde hueco donde nos sentamos a hacer nuestras necesidades, y que suben y bajan los hombres cuando hacen pipí (la mayoría, pues ahora recomiendan que también hagan sentados para evitar problemas con la próstata). Y es que desde que tengo uso de razón, recuerdo a mi mamá diciéndole a mi hermano que cuando fuera a hacer pis, levantara el asiento, así no salpicaba y quedaba limpio para cuando fueran las mujeres al baño… Y hasta el sol de hoy sigo oyendo a las madres de los varones hacerles la misma recomendación…

Pero a nosotras nunca nos dijeron nada, sólo que limpiáramos el asiento de las salpicaduras de los chicos, de haberlas, antes de sentarnos y ya. Nadie nos dijo que nosotras también salpicamos “en silencio”, invisiblemente… sólo a nuestros ojos… Pues si queridas lectoras, les tengo esa mala noticia, cada que vamos al baño a hacer pis, el asiento queda asquerosamente lleno de gotitas en la parte inferior, así que cuando cualquier hombre va a entrar y sigue las instrucciones que le dio su madre, levanta la tapa, levanta el asiento y pufff, ante sus ojos aparece un mapa de tonos amarillos trazado por nosotras, bueno por ustedes pues yo siempre limpio, que en ocasiones puede provocar arcadas y hasta matar el amor…

Obviamente, depende de la potencia del chorro, la cantidad, la posición, la caída, el viento, el tamaño del asiento, etc, pero puedo decir que en el 90% de los baños de las casas de amigas que he visitado (en baños públicos ni me asomo) y levanto el asiento para cerciorarme de no dejar huellas, me encuentro cosas asquerosas, manchas coloridas y viejas, lamento no habérselos dicho antes pero me parecía sentido común… Algunas tal vez tengan empleada a diario y por eso el tema pasa desapercibido, pero pobres mujeres limpiando la orina ajena esparcida por los asientos sin misericordia, si las empleadas no le duran, capaz que ese sea el motivo…

Si mientras lee este artículo y he ido a su casa y se hace la pregunta, si, he visto cosas reprochables en sus tronos!!! Los varones aprendieron la lección y si en un lugar público pudiera escoger, entraba a sus baños, los nuestros son un asco y usarlos toda una odisea. No cuidan el de su casa, menos los de afuera… Así que si ingresan a un baño después de mi y el asiento está arriba, no se confundan, no soy Bruce Jenner criollo y reencauchado, simplemente cuido mis pasos, controlo mis meadas. Las invito a realizar la tarea y hacer de los asientos de los inodoros lugares de pis free, que sirvan a sus propósitos y todos podamos disfrutarlos. Ya con esto se podrán imaginar el “number two”… ¡¡¡sin comentarios!!!!

martes, 11 de agosto de 2015

OMG: ¡¿¡¿¡¿35 Y TODAVÍA SOLTERA?!?!?!

A través de los años, la sociedad se encarga de inculcar pautas a la gente de cómo vivir su vida y en qué etapas o edades debe hacer las cosas. Se repite tanto esta “teoría de vida”, que queda grabada en el inconsciente colectivo y ya es como una regla establecida que a los 35 años las mujeres deben estar casadas, de lo contrario, se quedó para vestir santos, la dejó el tren, se quedó solterona y la miran como si fuera un triste perrito abandonado en la mitad de la calle. Por esas ridículas estructuras nos regimos las mujeres. Si una mujer en sus treinta y pico tiene su carrera, posgrado, especialización, apartamento, carro y mascota, pero le falta marido, algo seguramente está mal con ella. Ya no la discriminan por raza, religión o estrato social sino por su estado civil… Soltera??? Uhmmm…

Algunas han sido de malas en el amor, otras son muy exigentes y nada les viene bien y están las toderas, las que se le miden al amor a diario y enfrentan lo que se venga, siempre con actitud y buena cara, porque nunca se sabe dónde estará ese otro que les hará sentir mariposas revoloteando en el estómago; el problema es que no logran llegar nunca a la recta final, se quedan en el camino, con las ganas, frustradas. Pero si anteriormente no pudo pescar marido, con los años y las mañas que estos traen, la tarea se va complicando más.

De igual forma, a algunas mujeres no les interesa y no las trasnocha la falta de macho calentando la cama, pero hay otras que sufren la ausencia de pareja, no se sienten completas sin alguien, se sienten desafortunadas porque ya sus amigas se casaron y piensan en hijos, mientras ellas siguen chuleando las citas que tienen que tener para ver si encuentran a ese ser esquivo para presentar como su esposo. Siguen haciendo planes mentales de cómo será su vida de casada, su fiesta de matrimonio, repasan la lista de invitados pues ya con algunos amigos han perdido contacto, obsesionadas con poder tachar en los formularios el cuadrito de estado civil: casada.

Y en esa carrera desenfrenada por alcanzar su principal objetivo: el anillo, empiezan a besuquear y probar cuanto bigotudo panzón aparece, pues un beso no se le niega a nadie y siempre hay que darle una oportunidad a las personas; ¡¡¡aplaudida decisión!!! No es fácil encontrar un compañero y a su edad, ya los "buenos partidos" están agarrados, los solteros que quedan o están felices con su vida o decidieron quedarse con los de su mismo sexo; es como buscar una aguja en un pajar, son como animales en vía de extinción. Estas mujeres, se arman de paciencia mientras esperan que el próximo divorciado entre al mercado del usado o se ensañan tratando de hacer que el donjuán siente cabeza, nada fácil, ¿ah?

Por eso, agotan todas las formas de poder conocer a alguien… Salieron con la mayoría de los compañeros de la oficina, los primos hermanos, segundos y terceros de sus amigas, el tío joven de la excompañera de colegio que se encontró en el supermercado, los amigos de los esposos de sus amigas, el vecino que era medio guevón pero que seguro con los años cambió… Tienen perfil en todas las redes sociales, Tinder es su mano derecha y continuamente están revisando la cantidad de matches que han logrado, y se pasan investigando a sus amigos de Facebook por si encuentran algún guapo, aparentemente soltero, que llame su atención.

Sin importar el cansancio, salen la mayor cantidad de noches, sonriendo a diestra y siniestra en la barra de algún bar, aparentando ser divertidas, simpáticas y no necesitar de un hombre para pasarla bien. Se les acercan y se hacen las difíciles, ya “están muy viejas” para ser regaladas, aunque todos sepamos que es cuestión de minutos para ceder… Siempre tienen manicure y pedicure 10 puntos y la cera inmaculada, pues ya a esas alturas mínimo "la puntica" para que las llamen e inviten a hacer algo otro día.

Sacan a pasear a su mascota (si no tienen, piden prestada) al parque cool donde van muchos solteros en el mismo plan o a ejercitarse o a jugar frisbee. Un encuentro casual siempre puede estar a la orden del día. Se inscriben en diferentes clases y grupos, yoga, crossfit, pastelería, pintura, patinaje, tentadas a ir a uno de AA para encontrar un alma perdida a la cual cobijar. Y como no está de más, acuden a lugares esotéricos a darse baños para el amor, para quitarse la mala energía que las persigue, rezos para atraer al que les gusta, se dejan pegar con ramas y si es 100% seguro, se animarían a hacer algún peregrinaje con tal de casarse cuanto antes, pues sino funciona prefieren ser divorciadas a eternamente solteras.

Están cansadas de ir siempre solas a los eventos o con uno nuevo a cada reunión. Necesitan un compañero estable para aniquilar los malos chistes que las tienen como objetivo. Tener ellas también con quién criticar a los babosos de los maridos de sus amigas o a la nueva novia de su hermano, que llevan dos meses saliendo pero ya se van a convivir. Necesitan dejar de ser el número 3, 5, 7, 9… Todos en parejas y ellas solas.

Y si logran cazar algún macho que medio les guste, se adaptan a él para engancharlo del todo… Si su conquista corre, ellas empiezan a correr maratones alrededor del mundo, si al caballero le gusta montar moto, ellas ya tienen el casco, la chaqueta y el chaleco que se necesita para acompañarlo. Si el tipo es piloto, su canción favorita es Vuela, vuela, si le gusta escalar, ellas ya tiene una piedra con su nombre. Si al nuevo pretendiente le fascina la comida italiana, ellas hacen la mejor pasta rellena del continente y tiran unas cuantas palabras en italiano… Después se irán cayendo las caretas, lo importante es agarrarlo.

En su continua lucha por encajar con alguien, se olvidan de lo que realmente quieren de un hombre pues se convierten en lo que el hombre busca o quiere de ellas. Como si tener un hombre a su lado las hiciera mejores seres humanos, como si ese anillo les asegurara el amor, la tranquilidad y la seguridad. No ven la hora de sacar pecho, natural o postizo, y presentar a su marido en público, y si el trabajo del susodicho tiene alguna palabra en inglés, coronó, está con Fulanito de tal, CEO de whatyurfrey… Todo un trofeo, una medalla a la perseverancia…

Así que chicas, ¿cuántos años lleva ese San Antonio de la mesa de noche puesto de cabeza? Si ya superó el año y no ha traído novio, enderécenlo, capaz que no era yogui y le dio una trombosis y por eso no han surgido efecto sus súplicas…

martes, 10 de septiembre de 2013

EL CAGAZO DE VOLAR

No me gustan los aviones y no me gusta volar. Viajar me produce estrés, preocupación y creo que envejezco un poco con cada vuelo. Es un sentimiento que se va acrecentando con los años y más aún con la maternidad, siempre que tengo que desplazarme por el aire siento que será mi última vez, que de esa no me salvo...

La idea de volar me genera muchos nervios. Antes me parecía imposible que algo me pudiera pasar, ahora no. Llegó una bomba en un avión de Avianca en 1989, pasó el accidente de American Airlines en 1995 en el cual perdí a una de mis mejores amigas, y bummmm: estalló el 11 de septiembre, paradójicamente vuelo ese mismo día. Y me di cuenta que aunque me digan que volar es más seguro que viajar en carro, siempre está la posibilidad de que algo pase... Si, yo sé, como la vida misma, pero la impotencia que siento en un avión no la siento en los otros medios de transporte.

Si se retrasa el vuelo pienso que es por algún problema técnico. Si oigo ruidos, empiezo a enloquecerme y le miro la cara a las azafatas a ver si puedo descifrar algo. Si veo a algún pasajero con actitud sospechosa, empiezo a rezar y no le quito el ojo de encima en todo el vuelo. Y si se mueve... Ya se imaginarán cómo me pongo, rezo mentalmente para no asustar a Martina, puteo y vuelvo a rogar por una oportunidad para seguir viviendo.

Nunca me he drogado para viajar, siempre que he tenido la intención de hacerlo llego con la pastillita intacta. No se porqué pero pienso que si hay una emergencia y tengo algún chance de salvarme puedo perderlo por estar medio boba, medio grogui, y me olvido del asunto. El alcohol alguna vez me dio una mano pero arriba pega muy duro y con hija ya no lo logro, después aterrizo y me la quitan por irresponsable!!!

Así que a pocas horas de montarme en un aparato de esos para emprender lo que será mi viaje más largo en avión con Martina, estoy casi que literalmente "cagada del susto". Llevo una semana con palpitaciones, con malestar no sé si es en la boca del estómago o algo por allá en mis entrañas, pesadillas, contracturas musculares y lo más seguro es que llegue a mi destino con un fuego en la boca que me acompañará todas las vacaciones, fabuloso, ¿ah? No sigo porque de sólo escribirlo se me potenció el susto y estoy que llamo a cancelar. Mejor me voy a repasar lo que haría si sucede x o y cosa y súper Olga tiene que tomar las riendas y controlar la situación.

jueves, 22 de agosto de 2013

EN LAS GARRAS DE DEXTER

Caí rendida a los pies del famoso asesino en serie, me devoro los capítulos, uno tras otro sin descanso; no tiendo la cama, no arreglo la cocina y tampoco guardo la ropa por estar pegada a él y a sus andanzas. Ya llegué a la última temporada y la única razón por la que saco tiempo para contarlo es porque el episodio que sigue se demora eternidades en bajar. Estoy ansiosa, nerviosa, emocionada, aterrada y triste, lo admito, la tristeza de saber que ya pronto no lo volveré a ver me tiene cabizbaja, deprimida… Estas series no debían acabarse nunca, pero el tema se agota.

Los que no la han visto, ¿qué esperan? Es la historia de un forense especializado en análisis de salpicaduras de sangre de la Policía de Miami, quien también es un sicópata, un asesino serial, encargado de deshacerse de la basura criminal que habita las calles de la ciudad ya que la justicia no puede. Wowwww. Michael C. Hall y su carita al principio no me convencían, es muy por el estilo de Matt Damon que cero me gusta, pero con el pasar del tiempo me fue comprando y ahora soy toda suya, que me perdone mi marido, pero esa miradita de malo y que uno sabe que algo se trae, es sexy.

Hay noches en que sueño con él, nada erótico, sexual o por el estilo, simplemente soy su amiga, su confidente y lo ayudo, mejor dicho, lo oigo y le doy un par de consejos. Yo que en mi vida sólo he matado intencionalmente a un pato cuando era pequeña, yo que de adulta he tenido ganas locas de eliminar a varios perros, pero que se queda en eso, en ganas, yo que soy muy buena, yo, yo, yo soy SU amiga. No quiero decir que Dexter haya despertado mi lado criminal pero lo aplaudo, lo admiro y en la vida real lo quisiera tener de mi lado, en mi parche, compartiendo un par de cervezas… Hasta mi lima le prestaría, mi preciada lima, mi arma, tal vez la podría incorporar en su “kit de limpieza”, él si me podría enseñar a defenderme con ella.

Cada que veo en los noticieros, periódicos e Internet las atrocidades cometidas por violadores, asesinos, pedófilos, guerrilleros y malandros en general, y en su mayoría reincidentes, constato que la justicia está coja, que faltan leyes fuertes, que la pena de muerte y la cadena perpetua debían aplicarse con mano dura en todo el mundo, que a veces estamos solos, que somos vulnerables a cualquier ataque… Pero si todas las ciudades tuvieran aunque sea un Dexter en sus filas aplicando el Código de Harry, la Ley del Talión, podríamos respirar más tranquilos… Puede que suene cruel, el mundo es cruel, somos simplemente víctimas de mucho enfermo suelto… Necesitamos a Dexter. ¡Que viva DEXTER! ¿Quién me regala una D?...